martes, 30 de agosto de 2011

Salida

Ya habíamos salido,
ya habíamos hablado,
ya me habías abandonado
en el silencio y el olvido
cuando te saludé en el salón.

No me miraste,
me hablaste poco,
mientras yo intentaba
una indiferencia evidente.

Te vi salir sabiendo que
no te vería por largo tiempo,
lamentado no haber sido yo
quien te deslumbrara.

martes, 23 de agosto de 2011

Drexler

Las luces se apagaron,
los sonidos comenzaron.
Ninguno de los dos sabía,
cada acorde nos acercaría,
cada canción nos cambiaría.
 

En silencio su guitarra
nos sacó los miedos,
nos abrió los corazones.
Para quedarme contigo,
para quedarte conmigo,
para sentirnos uno.

martes, 16 de agosto de 2011

Requisitos

No quiero estar con vos
si no me muero por verte,
si no te extraño todos los días,
si no cuento las horas para encontrarte,
si no me enojo por tus retrasos,
si no me canso de esperarte
en la esquina pautada.

No quiero estar con vos
si no siento que soy yo,
si no siento que con vos
quiero estar toda la vida.

martes, 9 de agosto de 2011

Interés

No sé si fue la variedad de tu ropa,
tus uñas que celebran nuevos
colores casi todos los días,
la suavidad de tu voz
(las veces que hablamos
sinceros y sin posturas),
la delgadez de tu cuerpo,
o el dorado de tu pelo.

No sé bien qué fue,
pero algo despertaste.
Un interés que cada día 
genera más curiosidad.

martes, 2 de agosto de 2011

Hemisferio

El invierno llega a la ciudad y tu piel
comenzará a dorarse como cada verano.
Mientras la humedad me mata y ahoga,
tus manos seguirán sin elegir los guantes.
Mientras mis dedos se congelen
con cada cigarrillo nocturno,
tu cuerpo comenzará
a disfrutar de la brisa del mar,
y cuando despierto
tu día termina.

En otro hemisferio
vos cumplís tus sueños.
Yo, en este, todavía
busco los míos.

martes, 26 de julio de 2011

Chinchudo

Cuando ayer viniste a saludarme
supe que fue error imperdonable
invitar a salir a tu mejor amiga.

Me abrazaste, me miraste,
me reíste; como todos los días
que tenía destinados a verte.

Me enojé y me puse chinchudo,
convencido de que con vos
no había la mínima chance.

Que no iba a poder torcer el destino,
que vos ya tenías tu plan armadito:
tu vida, tus proyectos, tus futuros hijos.

Y yo sintiendo que no tendría que haberle
dicho nada a tu amiga, porque en un arrebato
me quitaba la chance que nunca había tenido.

(*Escrito junto a la colaboración de Br1.)

martes, 19 de julio de 2011

Cuento los minutos en la oficina
para salir directo a buscarte,
para sorprenderte con el libro
que querías, para ver en tu felicidad
el reflejo de mi propia alegría,
la certeza de sentirnos vivos y felices.

Una porción de torta nos espera
junto al té que me enseñaste a no odiar.
La vereda se hará de noche
y yo te veré leer feliz.