1) En la oficina todo tiene un lugar designado. El celular, el pendrive y la credencial van debajo del monitor. A la izquierda coloco la funda de los anteojos, un par de fibrones y la birome con la que corrijo todo el día. A la derecha voy amontonando la cantidad de papeles que me van llegando y que voy sacando a medida que reviso.
2) Conozco varias de las puertas del subte que dan directamente a las escaleras mecánicas. Estación Pellegrini (sentido Alem): 1ra puerta del primer vagón. Estación Callao (sentido Alem): 3ra puerta del tercer vagón. Estación Olleros (sentido Congreso de Tucumán): 1ra puerta del primer vagón. Estación Los Incas (cabecera): 2da puerta del tercer vagón.
3) La música en mi computadora está organizada por carpetas que representan cada disco y respetan el orden de los temas, categorizados por el género y el año de edición. Tienen, además, un toque de color: cada carpeta contiene la tapa del disco para ilustrarlo en la previsualización.
4) Cuando salgo de mi casa cuento lo que llevo encima. Es fácil, siempre son cuatro cosas: billetera, llave, celular, mp4. Cuando la salida es nocturna y bebedora se agrega un elemento más: cigarrillos. Pero se da de baja un accesorio innecesario: el mp4. En conclusión, siempre tengo cuatro cosas distribuidas en los diferentes bolsillos de mi ropa.
Desde que tengo memoria trato de ser ordenado, práctico y ganar tiempo en todo lo que hago. Para llegar rápido, para no olvidarme nada, para no tener que volver, para no demorarme en situaciones que prefiero evitar.
Sí, ya sé, soy muy histérico y observador. Pero imaginate con el nivel de detalle que puedo cuidar tu amor.