lunes, 18 de febrero de 2013

En tercera

Maldo viajó a Jujuy
como hace cada año
que marca el calendario.


Llegó, bajó, buscó,
abrazó, visitó, preguntó,
escuchó la situación.


Se bañó, se cambió, salió.

En la multitud del carnaval te chocó.
Se presentó, te saludó, conversó.
Dudó, pensó y a los pocos
minutos se maravilló.


Llovió. Se mojó. Se escapó.
Se durmió. Se ilusionó.


Al día siguiente te encontró.
Un poco más te conoció.
Se convenció, se enamoró.


Maldo volvió a Bs. As.,
de tu novio se enteró,
y ahí se desilusionó.

martes, 12 de febrero de 2013

Futuro pluscuamperfecto

Me hubiese encantado pasarte a buscar por tu casa, tocar el portero y esperar. Tomarnos un taxi e ir al restaurant más copado de la ciudad.

Me hubiese gustado abrirte la puerta al entrar, anunciarnos en recepción, correrte la silla cuando te sentás. Elegir de la carta el mejor vino para tomar. 

Me hubiese maravillado escucharte contar tu vida, sin orden ni apuro, con la tranquilidad de querer conocer cada detalle de todo lo que te pasó hasta el momento en que te miraría a los ojos y te propondría brindar.

Me hubiese gustado tanto. Pero no va a ser posible. Nos separan un par de provincias y no uno, no dos, no cuatro, no cinco, sino tres mundiales de fútbol (¡tres mundiales!).

Es mucho. Todo tiene un límite.


(Nota: 3 mundiales es el tiempo en edad que separan a dos personas (con un mínimo de 8 años y un máximo de 12 años).

jueves, 7 de febrero de 2013

Espacio amoroso

Nunca voy a ser astronauta (y menos si todos los días trabajo en una oficina). Será por eso que, para mí, lo más parecido a viajar al espacio es subirse a un avión.

En los últimos cuatro años volé once veces. Doce horas duró mi viaje más largo, seis veces me tocó ventanilla, por lo que se desprende, lógicamente, que cinco veces estuve mirando el pasillo, dos veces tuve que bajar para hacer escala y una vez volé en primera. Desayuné, merendé y cené entre las nubes. Vi películas, escuché música, tomé helado y cada vez que vi pasar el carrito de bebidas repetí mi gaseosa.

Me gusta ver cómo las azafatas abren y cierran cajones antes del despegue, escuchar el inglés dudoso del comandante y el permanente sonido para abrocharse el cinturón durante el vuelo. También me gusta quedarme dormido y despertarme asustado por no saber dónde estoy, y presto especial atención cuando cuentan por dónde estamos, a qué altura nos encontramos y cómo está el clima en la ciudad de llegada.

Nunca tuve miedo de morirme. Una vez que estoy en la manga de embarque ya estoy jugado, no hay nada que yo pueda hacer para evitarlo si es que sucede, si nos caemos, si todo comienza a girar rápidamente, si esto este delirio que soy se termina. Es la misma sensación que tengo cuando me gustás en serio y tomo el coraje para decírtelo, muchas veces me voy a pique, pero otras, llego a destino.

lunes, 4 de febrero de 2013

Degeneración veraniega

Tal vez me ves muy relajado de anteojos, pantalón corto y ojotas en la playa, pero dentro de mi cabeza en lo único que pienso es que el cuerpo humano se va degenerando con el tiempo. Cada célula que nace y muere pierde la vitalidad de sus inicios. La flexibilidad y tersura dicen adiós después de amenas primaveras. Cada borrachera, cada noche de juerga que vivís deja marcas en el organismo, ese mismo que ya no se recupera como antes, que de a poco comienza a perder todo lo que la juventud le había regalado en su comienzo.

Todo lo que no hice. Todo lo que pospuse para la semana que viene. Los consejos que nunca escuché. Las ensaladas César que siempre evadí. Los descontroles que abracé con ternura. Todo lo que (no) hice tiene un balance final, evidente, real, duro, inevitable, impostergable: llegó el momento de sacarse la remera.


Pero de repente, en medio de mi locura y mis planes de revertir esta situación para el año que viene, un mensaje tuyo suena en el celular e instantáneamente todo se me olvida.

lunes, 28 de enero de 2013

La última mañana

Miraba como el sol reflejaba por todas las paredes blancas de tu casa. Estaba sentado tranquilo en el comedor. Esperando. Eran las 7:35 de la mañana. Miraba para un lado, miraba para el otro. Vi como terminabas de arreglarte para ir a tu trabajo. Yo no tenía apuro en llegar al mío.

Bajamos juntos. Nos despedimos en la vereda.

Caminaba convencido de que todo esto (detalles más, detalles menos) es hacerse grande. Pero mientras me debatía internamente en encontrarle el sentido real a la vida no sabía que esa sería la última vez que te vería.

Son cosas que pasan.

viernes, 25 de enero de 2013

Viaje de ida

El amor es un viaje que siempre termina mal.

A veces parás a cargar nafta y te das cuenta de que no querés viajar más.
A veces te tirás en medio de la ruta y todo sigue andando dos años más.
A veces no le ponés aceite y agua porque no ves la hora de no verla más.
A veces te bajás a comprar cigarrillos y cuando volvés no hay nadie más.


O es ella quien tiene unas ganas terribles de bajarse para no volver más.
La que te acompaña en silencio diciéndote todo lo que no querés escuchar.

La que prepara mate con la mirada perdida en las nubes y en otro lugar.
La que te dice llorando, con sus cosas en la mano, que así no quiere más.

Pero también puede pasar, que el viaje no termine mal, que no termine más.

lunes, 21 de enero de 2013

Negociaciones contractuales

Me gusta mucho estar solo.

Es así de concreto, no hay que darle mucha vuelta. Hago realmente lo que se me canta. Puedo cambiar planes a último momento. Puedo quedarme dormido y llegar tardísimo (o directamente no ir) a reuniones, cumpleaños y bares. Tengo tiempo para dedicarme a tocar la guitarra, a las clases de canto, a bailar tango, a mis partidos de fútbol. Puedo decidir que el día se termine a las 19hs. cuando no doy más del sueño. Puedo ir a ver a mi sobrino en cualquier momento de la semana. Puedo esquivar constantemente varias de las cuatro comidas diarias y el sábado, por ley, no tengo horario para despertarme.

Me acostumbré a pasarla bien, a no tener que lidiar con nadie, a disfrutar la soledad.


Todo esto lo cuento para aclarar que, llegado el caso, soy muy muy muy flexible en las negociaciones en pos de ponerme en pareja.