martes, 11 de septiembre de 2012

No te voy a conocer

No te voy a conocer en el campo de un recital de rock. No me vas a pedir que te suba a mis hombros “de onda”, ni nos vamos a cruzar en las oleadas que se producen por el amontonamiento. Hace rato que prefiero los bares chicos, una reserva cerca del escenario y una mesera a mano para pedirle una cerveza y algo de comer mientras escucho cómo cantan.

No te voy a conocer cuando se te rompa el auto. No entiendo nada de mecánica. Radiador, filtro de distribución y bujía son parte de una nebulosa de significados que hacen que mágicamente un coche se mueva. No tengo idea de cómo se cambia un neumático, dónde colocar el cricket, y si supiera, no tengo fuerza en los brazos para desajustar nada.

No te voy a conocer en la pileta de tu club. El agua, en invierno o verano, para mí siempre está fría. Apenas se meter la cabeza bajo el agua y después de dos semanas en Brasil aprendí a hacer el muertito a duras penas. Dicen que, si te movés poco y bien, podés flotar, eso nunca me pasa, cada vez que fui para la parte profunda me terminé ahogando.

(Lo bueno de conocerse tanto es reconocer fácilmente las limitaciones).

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Soy el que...

Soy el que siempre hace cuernitos de rock en el cine cuando aparece Pochoclín.
Soy el que te da un sinónimo cuando no encontrás la palabra para seguir hablando.
Soy el primero que se emborracha en una fiesta. El que habla sin parar hasta marearte.
Soy el que se quedó callado cuando llegaste. El que dejaste plantado en una esquina.

Pero también soy el que atraviesa ventanales para encontrarte. 
El que te dejó los ojos pegados a tu espalda cuando te vio pasar. 
El que se queda pensando en vos durante toda la semana.
El que se va corriendo cuando ve que la cosa se va poniendo seria. 

Soy el que cuando hoy se acueste va a tener 32,
pero que cuando se levante va a comenzar los 33. 
Todos los días, el mismo manojo de contradicciones.

martes, 28 de agosto de 2012

Códigos gastronómicos

Imperdibles desayunos se sirven en La continental (Av. Corrientes 3701). Café con medialunas, jugo, manteca y mermelada por 17 pesos, promoción válida hasta las 11hs. Se aconseja sábado a la mañana, con una compu y un par de diarios y revistas. Un tip: colocarse cerca del mostrador, detrás de la escalera, para poder escuchar cómo los mozos hacen los pedidos de cada mesa.

Si buscás tranquilidad, los atardeceres se ven mejor desde los ventanales de Gratto (Av. Corrientes 3900). Si está lleno, una opción es irte al salón contiguo, que antes era el sector fumadores, pero como nadie lo sabe casi siempre hay lugar. Jugo exprimido de naranja, más alguna masita fina para comer algo dulce, por 23 pesos.

Las mejores empanadas, en sus dos versiones: fritas o al horno, se preparan en Pin Pun (Av. Corrientes 3954). Ideal viernes a la noche, tipo 22:30hs, cuando no tenés ganas de cocinar, y antes de ir para otro lado, es una buena alternativa. También tiene grandes promociones: dos empanadas + cerveza o coca por sólo 20 pesos.


Te dejé opciones específicas para desayuno, merienda y cena (suelo almorzar en casa). Podés sentarte en alguna mesa cercana, acodarte en el mostrador o tocarme el hombro. Mirarme, regalarme una sonrisa o comenzar a hablarme. Después borro este post y le decimos a todo el mundo que nos cruzó el destino.

(Nota: precios y promociones sujetos a modificación). 

martes, 21 de agosto de 2012

Speech de acercamiento

“Tal vez esta sea la única vez que nos veamos. La única chance que tenga en la vida. Tal vez te diga lo mismo que te dicen todos: de qué trabajás, si venís siempre acá, preguntar por tu signo del zodiaco. O no. Tal vez sólo me paro frente a vos para contarte que desde hace rato me angustio viendo como un desfile de chicos rebotan en tu frontón insobornable de indiferencia. Pero, creo, pienso, sospecho, que detrás de esa cara de mala hay todo un mundo para descubrir, si sólo me decís cómo te llamás...”

(Me encantaría decirte esto en un boliche, si no fuera porque el ruido, las luces, la vejez y la timidez me lo impiden).

lunes, 13 de agosto de 2012

Si me llamara Alberto

Si me llamara Alberto estaría todo el día pensando,
en el colectivo, o caminado dentro del ascensor,
en cómo hacer para escribirte la mejor canción.


Si me llamara Alberto sería un tipo más seguro,
te buscaría sin miedo, te cantaría sin temor
que siempre seremos futuro vos y yo.

Si me llamara Alberto iría directo a tu balcón,
con un ejército de cantores me presentaría
para terminar de conquistar tu corazón.


(*Basado en el poema de Br1 “Si te llamaras Armando”. Mails cruzados de un lunes a la mañana).

viernes, 10 de agosto de 2012

Procedimiento nocturno

Corro apuntes, dvds y libros. Revuelvo, leo y tiro papeles en busca de tu afinador. Voy hacía la esquina a buscarte. Te saco con indiferencia, confiando en la memoria de mi cuerpo, el mismo que desde este último tiempo empezó a tirar cosas, a olvidarse datos y a perder bufandas. Comienzo a buscar el sonido exacto de cada una de tus cuerdas. Abro el atril mientras miro confundido las anotaciones. Golpeo el piso para recordar el tempo y lanzo mi voz junto a tu sonido por todo el monoambiente. 

Sé que falta muchísimo para que mi voz se desgarre en cada nota buscando conmoverte. Para que me mires y sientas que tu vida todavía no empezó. Que no te importe que todo se derrumbe. Que sólo me seguirías a donde voy.

Sé que falta mucho, pero cada noche me siento en un rincón para lograrlo.

jueves, 2 de agosto de 2012

Sin palabras

Te miro. Pienso. Y mientras te miro, pienso en encontrar nuevas maneras de decir lo que siempre te digo. Los sinónimos que me ayuden a ocultar lo que siempre pienso cuando te miro. La fórmula secreta de dar mil vueltas sobre lo mismo. Sobre lo mismo que siempre te escribo. Sobre las ganas de hacer siempre lo mismo.

Te miro. Pienso. Y mientras te miro, sé que esta semana no encontraré la forma de saber cómo decirlo. Entonces, en silencio, sólo te miro.