martes, 15 de mayo de 2012

Lluvia administrativa

Llego al trabajo completamente mojado, esquivando baches, baldosas flojas y desamores. Entro por el pasillo rumbo a la oficina, giro sin mirar, los pies ya conocen el recorrido, y de repente, nos chocamos de frente. Decís contenta mi nombre, yo respondo el tuyo como un reflejo. Me das un beso y cara a cara trato de ocultar las evidencias.

Giro sobre mi izquierda para seguir el camino, vos hacés lo mismo.
Giro sobre mi derecha para seguir el camino, vos hacés lo mismo.

“¿Bailamos?” me decís alegre. “Cuando quieras, preferentemente a la noche”  te respondo. Te reíste con alegría y seguiste tu camino, llevándote las gotas de mi campera y toda tu simpatía.

1 comentario:

  1. Hay! situación torpe y exquisita. Un abrazo.Me quedo por aquí.

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